
te quiero porque no hay ni habrá hombre más perfecto a mi lado, por tus pares de gafas desperdigados por todos lados y que nunca encuentras cuando los necesitas, por tu modo de afeitarte, la espuma y su olor, y porque también te dejas barba pensando en que me encanta, por haberte convertido en mi alguien que cuando me ponga borracha me lleve a casa y me meta en la cama, que me rompa las medias con la boca y luego me compre otras, que se pierda a mi lado para después rescatarme de laberintos sin sentido, que si se pone animal sea solo en la cama y me mate a besos por la mañana, que saque la espada y me defienda de víboras, lobos, buitres y putas, alguien que me haga el amor contra la pared y luego se meta conmigo en la bañera para hacerme cosquillas hasta que se nos arruga la piel, te quiero porque coses disfraces a mis días malos y los conviertes en buenos, por el modo desenfadado en que llevas siempre las corbatas, porque me gusta mirar tus ojos cuando tú no me miras y por como me tiemblan aún las piernas sin remedio por la manera en que sonríes cuando me miras, por las cartas que me escribes cuando no puedo dormir, porque adoro tus besos de locura cuando marca el barça y que te enfades como un niño cuando pierde, te quiero por la cara que pones cuando comes sandwich, porque nunca se ha puesto el sol sobre nuestro enfado, por tu cara de rabia cuando te huelo las manos a café recién hecho, porque no te olvidas de decirme “estoy loco por ti” los días que estoy enferma y mi pelo hecho un Cristo, te quiero porque no te enfadas si no me entiendes ni me entiendo y te mareo, porque me das besos para callarme cuando me pongo a protestar, porque conoces el significado de mis diferentes sonrisas, porque no puedes pasear por la calle conmigo sin cogerme de la mano, porque no me compras con regalos pero tienes mil detalles de papel, te quiero por la manera en que tu mano se pierde en mi pelo cuando estás preocupado, porque me haces reír hasta llorar y me haces reír cuando no puedo dejar de llorar, porque todavía a veces decides perseguirme por los bares y conquistarme otra vez como si no nos conociéramos, porque me traes los únicos Donettes que me gustan y difícil de encontrar cuando estoy triste para comérnoslos juntos mientras despotricamos del mundo, por cuando alimentas mis manías y me sacas la lengua después, porque tú sólo por mí todo, te quiero por ponerme siempre tu pecho como almohada, por como me levantas en el aire cuando me pongo cabezota, porque me vuelven loca tus pelos de loco, por como te ríes con el humor malo, porque todavía me estremezco cuando nos acariciamos, porque si miras a otra luego me guiñas el ojo riéndote de mis celos de hojalata, por entenderme entre frases cortadas y por como me coges la mano cuando conduces, te quiero por las veces que ocupas todo el sofá para que me estire encima aunque me hinque tus huesos por todas partes, por como te haces el dormido cuando te robo besos si estás durmiendo, porque aunque tampoco lo dudas no das por hecho que siempre voy a estar ahí y te esfuerzas como el primer día sorprendiéndome con detalles, porque me haces sentir que los imposibles no existen, por descubrirte clásicos literarios en el cajón después de haber sido muy pesada recomendándotelos y comprobar que te los lees en secreto, por tu lunar detrás de la oreja que me pierde, porque haces cds de música que me gusta y no soportas para ponerlos en el coche, porque siempre sabes lo que quiero incluso cuando yo no lo sé, por como me haces sonreír cuando me llamas “regalona” al saber lo que viene después, te quiero porque no puedes dormir a mi lado sin respirarme en la piel, por la forma en que te pones tonto para chincharme y me haces fotos para escribir piropos en ellas después, pero sobre todo te quiero porque sabes que no debes perderme porque por fin nos hemos encontrado.
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